Los muestreos realizados por redes de voluntarios tienen una relevancia sociobiológica muy alta (Greenwod 2007), y ha sido puesta ya de manifiesto a través de varios manuscritos publicados en diferentes revistas científicas de impacto.
Por ejemplo, los muestreos sobre invertebrados acuáticos desarrollados por voluntarios en ríos han sido objeto de varias publicaciones incluidas algunas que muestran diferencias significativas entre los resultados derivados de los muestreos de los voluntarios respecto a los muestreos llevados a cabo por profesionales (Engel & Voshell 2002; Nerbonne & Nelson 2008). No obstante, estos mismos trabajos indican que las diferencias se deben básicamente al diseño de los muestreos y, más importante, que con una adaptación de los mismos para incluir información semicuantitativa sistematizada las diferencias desaparecen.
Otro ejemplo lo podemos encontrar en la estimación del número total de aves de una especie determinada que utiliza un humedal concreto durante las migraciones. Gracias a la información proporcionada por un programa de voluntariado se pudo cuantificar por vez primera el número total de espátulas que paraban en las marismas de Santoña durante la migración otoñal, cuyos resultados han sido tenidos en cuenta en el desarrollo del Spoonbill Action Plan (Triplet et al. 2008), que establece que estas marismas son un lugar crucial para la conservación de las espátulas. Más importante aún, los conteos prácticamente en continuo de los voluntarios, a lo largo de toda la migración y durante una serie de años consecutivos, han permitido proponer un método indirecto para estimar el número de espátulas que utilizan un humedal en base a un único conteo diario (Navedo & Garaita 2012), reduciendo así los recursos y esfuerzos necesarios para monitorizar un parámetro clave a lo largo del tiempo.
En un artículo más antiguo, MacGregor (1997) ya esbozaba una serie de estrategias para tratar de involucrar a las personas para su participación en redes de monitoreo basadas en trabajo voluntario. Éstas incluían la identificación de aspectos resonantes a nivel público, usando un lenguaje claro y ‘palabras calientes’ (polución, etc), así como la propuesta de acciones mediante las cuales los voluntarios puedan observar efectos tangibles. Y pone un ejemplo muy descriptivo: plantar árboles en lugar de escribir cartas.
Y esta es la filosofía de la Asociación Red Cambera: potenciar las acciones voluntarias e implementarlas en la custodia del territorio de las áreas donde se actúa. Contamos contigo.
 
Referencias
Engels SR, Voshell JR. 2002. Volunteer biological monitoring: can it accurately assess the ecological condition of streams? American Entomologist 48: 164-177.
Greenwod JJD. 2007. Citizens, science and bird conservation. Journal of Ornithology 148: 77-124.
MacGregor M. 1997. Moving People from Belief to Action. The Volunteer Monitor. 9: 1-3.
Navedo JG, Garaita R. 2012. Do systematic daily counts reflect the total number of birds using stopover sites during migration? A test with Eurasian Spoonbill. Journal for Nature Conservation. DOI: 10.1016/j.jnc.2012.03.004.
Nerbonne JF, Nelson KC. 2008. Volunteer macroinvertebrate monitoring: Tensions among group goals, data quality, and outcomes. Environmental Management 42: 470-479.
Triplet P, Overdijk O, Smart M, Nagy S, Schneider-Jacoby M, Karauz ES, Pigniczki C, Baha El Din S, Kralj J, Sandor A, & Navedo JG. 2008. Eurasian Spoonbill Platalea leucorodia, AEWA technical series no. 35. Bonn, Germany: AEWA.