Hace unas semanas, los sauces comenzaron a mostrar sus flores y el canto de muchos pájaros ponía su particular banda sonora en los bosques. Un año más, el letargo invernal llegaba a su fin y era inminente el regreso de la frenética primavera. En este momento de actividad y dinamismo, es la propia naturaleza la que nos ha obligado a ralentizar nuestra vida cotidiana, imponiendo su propia ley.

Nuestra forma de vivir, como sabéis, origina un gran impacto en nuestro medio, del que dependemos para desarrollarnos. Desde Red Cambera, esperamos que este paréntesis nos sirva para aprender que existen otras maneras de abordar nuestra cotidianeidad, de reducir nuestra huella en el medio y de apoyarnos en lo colectivo para que, juntos y juntas, podamos salir reforzados después de esta crisis sanitaria.

Esperamos poder veros pronto. Os deseamos mucho ánimo para las semanas que vienen por delante.