Durante los últimos meses, Red Cambera ha impulsado una serie de talleres participativos dedicados al codiseño de cadenas de impacto de riesgos climáticos, una herramienta clave para comprender cómo los efectos del cambio climático se propagan a través de los sistemas naturales, sociales y económicos de Cantabria. Estas sesiones se han desarrollado en el marco del proyecto RIVACAN, iniciativa que busca fortalecer la resiliencia territorial mediante el conocimiento compartido, la colaboración entre actores y la creación de soluciones adaptadas al contexto local.

Los talleres reunieron a personal técnico y gestor en ámbitos muy diversos como son medio ambiente y cambio climático, planificación hidrológica, planificación costera, conservación de la naturaleza, gestión de montes, carreteras, aguas y puertos, y seguridad y protección ciudadana. Esta mezcla de miradas permitió construir un diagnóstico más completo y, sobre todo, más realista sobre los riesgos climáticos que ya están afectando a Cantabria y los que se intensificarán en las próximas décadas.

A lo largo de las sesiones se trabajó con metodologías participativas que facilitaron la reflexión colectiva y la identificación de relaciones causa‑efecto. El objetivo era claro: visualizar cómo un impacto inicial —por ejemplo, un episodio de lluvias extremas, un periodo prolongado de sequía o un aumento de temperaturas— desencadena consecuencias que afectan a los ecosistemas, las actividades económicas, la salud, la movilidad o la cohesión social. Comprender estas conexiones es fundamental para anticiparse, priorizar medidas y diseñar estrategias de adaptación más eficaces.

Uno de los aprendizajes más destacados fue la importancia de reconocer que los riesgos climáticos no actúan de forma aislada. Al contrario, se combinan, se amplifican y generan efectos en cascada que requieren respuestas coordinadas. También se puso de manifiesto la necesidad de reforzar la comunicación entre instituciones, entidades y ciudadanía para mejorar la capacidad de reacción ante eventos extremos y para integrar la adaptación climática en la planificación territorial.

Principales puntos trabajados en los talleres

  • Identificación de riesgos prioritarios — Se analizaron los riesgos climáticos más relevantes para Cantabria, desde inundaciones y sequías hasta olas de calor y erosión costera.
  • Construcción de cadenas de impacto — Se mapearon relaciones causa‑efecto para visualizar cómo un impacto inicial se propaga a distintos sistemas expuestos.
  • Análisis de vulnerabilidades — Se identificaron los elementos más expuestos y sensibles del territorio, así como los factores que aumentan o reducen la vulnerabilidad.
  • Priorización de medidas de adaptación — Se debatieron soluciones basadas en la naturaleza, mejoras en la gobernanza, infraestructuras verdes y azules y acciones de sensibilización.
  • Trabajo colaborativo entre actores — Se fortalecieron redes de cooperación para avanzar hacia una respuesta conjunta y coordinada.

Estos talleres representan un paso importante en el camino hacia una Cantabria más preparada y resiliente. El conocimiento generado servirá de base para las siguientes fases del proyecto RIVACAN, que continuará aportando información muy valiosa para el diseño de la Red de Infraestructura Verde y Azul de Cantabria. 

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RIVACAN es un proyecto de IHCantabria y Red Cambera que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), a través de la cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).