Septiembre es un mes de mucho trabajo de campo y todavía seguimos impactados por la impresionante sequía que vive nuestro territorio. Ríos, humedales, manantiales y otros puntos de agua necesitan de nuestra atención.
La sequía forma parte de la dinámica natural de nuestros ecosistemas, tiene su origen en eventos físicos o tendencias de origen natural que disminuyen la entrada de agua a la cuenca, pero el cambio climático está modificando su frecuencia, duración e intensidad. Cuando disminuye la disponibilidad de agua, cambian las condiciones de los ríos, se reducen los hábitats disponibles para muchas especies y aumenta la vulnerabilidad de unos ecosistemas que ya de por sí están sometidos a múltiples presiones.
Conocer cómo responden los ríos a estos cambios requiere habitar el territorio, observarlo de manera continuada y comprender sus transformaciones desde diferentes perspectivas.
El camino de la adaptación climática depende de nuestra capacidad colectiva para conocer el territorio, compartir información, mantener redes de colaboración y aprender de los cambios continuos que estamos observando.
En Red Cambera seguimos trabajando para que los ríos de Cantabria sean espacios conocidos y cuidados. Porque ante un futuro en un escenario de cambio climático, disponer de datos y conocimiento científico es imprescindible, pero también lo es contar con una población capaz de mirar, comprender y cuidar su territorio.






