Consideramos que la educación ambiental tiene que servir para mejorar la realidad, esto es, tendente a la sostenibilidad en el plano ambiental, social y económico. Para que haya educación ambiental efectiva debe existir una acción que minimice o resuelva un determinado problema ambiental.

La meta última es conocer (nuestra biodiversidad, nuestros ecosistemas, sus riquezas, sus problemáticas) para conservar. No se trata solamente de conseguir cambios físicos, de mejora en los ecosistemas, mediante procedimientos más horizontales y democráticos, sino también generar integración social. En definitiva, que en las personas cale el espíritu participativo, el bien común, el juntos podemos…

Actualmente desarrollamos dos proyectos en colaboración con varios centros educativos de Cantabria y el apoyo de la Consejería de Medio Ambiente:

La vida de una charca, que pretende mostrar, de una forma lúdica, la importancia del ecosistema charca y sus beneficios para todos los seres vivos. Además, se incide en la necesidad de su conservación como parte de la naturaleza. La actividad se dirige a Educación Primaria.

Libélulas, maraballos y gusarapines, que consiste en la salida a un río para implementar el método científico de recogida de muestras de macroinvertebrados bénticos y un taller de laboratorio para conocer más sobre los ejemplares capturados y la calidad del medio fluvial que indican. Esta actividad se dirige a Educación Secundaria.