Gestionamos el territorio

Adelanto del derribo del azud en el río Camesa

Éste es el timelapse que realizamos durante el derribo del azud de Mataporquera, en el que se puede apreciar perfectamente cómo no se vieron afectados ni desplazados los nenúfares amarillos (Nuphar lutea), especie protegida, y cuál es el aspecto del río Camesa en ese punto después de la actuación.
En breve os mostraremos el reportaje completo y detallado de todo el proceso.

Estaciones de muestreo en el río Camesa

El pasado viernes día 7 los técnicos de Proyecto Ríos Cantabria comenzaron el muestreo del río Camesa, previo a la demolición del azud ubicado aguas abajo de la cementera de Mataporquera.

Se han establecido seis estaciones de muestreo a lo largo del Camesa, en las que se realizan mediciones periódicas del cauce y su granulometría, antes y después de la demolición del azud con el fin de determinar cómo puede afectar esta acción al propio río.

El año pasado se realizó un censo de poblaciones de nenúfar (Nuphar lutea) y se estima que se verá afectado menos de un 2% de las mismas y se conseguirá mejorar notablemente el remonte de las diferentes especies de peces que habitan en este río una vez haya desaparecido la infraestructura.

Estas acciones se enmarcan dentro del acuerdo de custodia fluvial alcanzado entre Cambera y la Confederación Hidrográfica del Duero, para la conservación y protección efectiva del río Camesa, en los términos municipales de Brañosera (Palencia) y Valdeolea (Cantabria).

Custodia fluvial: Localización de estaciones de muestreo para el seguimiento de la evolución del cauce del río Camesa

El pasado viernes 16 de junio continuamos con acciones de custodia fluvial en el río Camesa con el objetivo de la mejorar su conectividad fluvial.

Iniciamos con ello el seguimiento previo al derribo del azud, aguas abajo de Mataporquera (Cantabria), con el que estimar los cambios sedimentarios y la variación de la estructura del cauce. Para ello georreferenciamos 6 estaciones de control, donde estimar la variación de las condiciones sedimentarias, las modificaciones de la morfología del cauce y la estimación de la agradación o degradación del cauce. Este seguimiento se completará en varias fases a lo largo del año.

Para el derribo del azud existe un compromiso firme de actuación, entre la Confederación Hidrográfica del Duero y la Dirección General de Medio Natural de Cantabria, y en la que Cambera a través del acuerdo de custodia fluvial, realizará una serie de seguimientos de la evolución geomorfológica del río, complementada con una fase de información ciudadana.

AGENDA VERANO 2015

17-21 agosto. Curso LA CORDILLERA CANTÁBRICA COMO CENTINELA DE LOS EFECTOS DEL CAMBIO GLOBAL.

29-30 agosto. Actuaciones de voluntariado para la mejora de las riberas del río Saja.

5 septiembre. Salida formativa río Saja.

7-10 septiembre. Jornadas de capacitación de redes y entidades de custodia del territorio (Cataluña).

15 septiembre. Inicio campaña inspección otoño.

Custodia fluvial: río Camesa

Reunión con la Confederación Hidrográfica del Duero
Valladolid 11 de marzo de 2015

El pasado 11 de marzo tuvo lugar en la sede de la Confederación Hidrográfica del Duero en Valladolid una reunión entre Cambera y la CHDuero.
La reunión tuvo lugar entre Sergio Tejón, técnico de Cambera (entidad de custodia del territorio), Rosa Huertas González, Comisaría de Aguas de la CH Duero y Celia García Asenjo, Programas de Voluntariado en ríos y de Educación Ambiental cuenca del Duero.
En la reunión se trabajó a partir del acuerdo de custodia fluvial firmado por ambas entidades, y se marcaron objetivos y responsabilidades prioritarias de cara a la identificación de impactos y mejora del ecosistema fluvial, acciones de restauración y seguimiento de las mismas y el desarrollo de acciones de voluntariado y participación ciudadana.
Entre las primeras acciones a desarrollar se realizará un inventario de presiones sobre lecho fluvial por parte de Cambera y la revisión de las concesiones de explotación de los diferentes azudes y captaciones por parte de la CH Duero. Para, con ambos estudios, determinar que infraestructuras en desuso podrían retirarse del cauce del río Camesa.

Custodia del territorio: finca privada de Pesquera

Las actuaciones efectuadas el pasado año en una finca privada en el pueblo de Pesquera (Cantabria) han dado su fruto. La intención era garantizar el aporte de agua a un aljibe para que el espacio fuese ocupado por anfibios durante el periodo reproductivo.

Para ello se hizo una sencilla construcción a base de teja árabe y revoco de barro y ramas desde una pequeña surgencia situada por encima del aljibe. Previamente a éste se le había dotado de una rampa de salida para evitar el efecto trampa.

Estas actuaciones se enmarcan dentro del acuerdo verbal entre Cambera y los propietarios de la finca. Ahora toca realizar un seguimiento conjuntamente con los propietarios para verificar si los anfibios entran a reproducirse y a realizar las puestas.

Nuphar – custodia fluvial

Cambera y la Confederación Hidrográfica del Duero acabamos de firmar el primer acuerdo de custodia fluvial de Cantabria, y uno de los primeros del Estado. Se trata un compromiso mutuo para la conservación y protección efectiva del Río Camesa, en los términos municipales de Brañosera (Palencia) y Valdeolea (Cantabria). Nuestro objetivo es la conservación de los principales hábitats de interés comunitario presentes y de las trece especies amenazadas de la zona.

Este acuerdo de custodia fluvial nos compromete a ambas entidades para:

  • Colaborar de manera conjunta en la realización de actividades de interés general de defensa del medio ambiente, de protección, puesta en valor, difusión, sensiblización y educación ambiental sobre el dominio púlbico hidráulico degradado y sus ecosistemas asociados.
  • Informar de aquellas situaciones de que pudieran tener conocimiento, que afecten al estado de las masas de agua en la zona de actuación, compartiendo toda la información de relevancia para su gestión.
  • Establecer y desarollar programas anuales de actuciones conjuntas.

 

 

 

La Red Transcantábrica de Custodia del Territorio se reúne en el Valle de Mena

El pasado lunes 28 de abril, representantes de diferentes entidades ambientales de Castilla y León, País Vasco, Cantabria y Asturias adheridas a la Red Transcantábrica de Custodia del territorio (RTCT), celebraron un encuentro en el  municipio burgalés del Valle de Mena, el único Ayuntamiento que forma parte de la Red en calidad de miembro fundador, donde fueron recibidos por su Alcalde, Armando Robredo Cerro.

La Red Transcantábrica de Custodia del Territorio fue creada en 2011 como herramienta de conservación de la biodiversidad de todos los territorios de la orla cantábrica adheridos a la Red.

Entre los principios que defiende esta iniciativa se encuentran el uso ordenado, responsable y sostenible de los recursos naturales, persiguiendo la consecución de un desarrollo socioeconómico solidario y respetuoso con los valores naturales y paisajísticos del territorio, así como la sensibilización de la sociedad en la gestión sostenible del territorio.

En el transcurso de la reunión se pusieron al día los objetivos de la Red y se  acordó seguir trabajando con esta herramienta de trabajo cuyo fin último es la preservación de la rica biodiversidad que comparten todos estos territorios de la franja cantábrica.

Así mismo, los asistentes consensuaron la participación de la Red Transcantábrica en las próximas jornadas estatales de custodia del territorio, organizadas por la Xarxa de Custòdia del Territori de Cataluña en el marco del Congreso Europeo de Custodia del territorio (proyecto LandLife), así como la celebración de un nuevo encuentro de la Red en el mes de octubre en el municipio vizcaíno de Busturia, adherido a la Red Transcantábrica a través de la Fundación Lurgaia.

Además, se dio cuenta de la próxima inclusión de la custodia del territorio en el articulado de la Ley de Patrimonio Natural de Castilla y León, actualmente en redacción.

Custodia agraria: conservar cultivando

La custodia del territorio es una herramienta de conservación de los valores patrimoniales de determinadas áreas basándose en la colaboración voluntaria de sus propietarios (públicos o privados) y de entidades de custodia (asociaciones, fundaciones y ONGs). Desde este punto de vista la custodia agraria supone una estrategia de conservación basada en la adecuada explotación de los sistemas agro-ganaderos (los llamaremos agroecosistemas), bajo un prisma de alianza entre agricultores, ganaderos y entidades conservacionistas.

En los agroecosistemas podemos reconocer dos componentes diferentes de la biodiversidad: la ‘planificada’, relativa al propio cultivo y/o ganado seleccionado intencionadamente (p.ej. vacas versus ovejas; judías versus zanahorias); y la ‘asociada’, que incluye todas las especies de flora y fauna que lo colonizan desde las áreas naturales donde se ubican, cuyas capacidades para medrar dependen de la gestión y características estructurales del propio agroecosistema.

Por ello, el papel que las entidades de custodia del territorio han de jugar en esta amplia estrategia de conservación pasa, en  primer lugar, por conocer – de manera conjunta con agricultores y ganaderos – los valores patrimoniales (culturales, naturales, sociales, paisajísticos…) y su problemática asociada. Con esta información primordial las entidades de custodia deberían  ofrecer su asesoramiento técnico y apoyo social, para que los agroecosistemas sean compatibles con la conservación de estos valores garantizando, incluso mejorando, su viabilidad económica: esto es, avanzar hacia la tan manida sostenibilidad.

Está demostrado que la fauna asociada a los agroecosistemas juega un papel relevante en la lucha ecológica contra plagas, en la prevención de incendios forestales, o en la polinización de cultivos. Así su presencia es totalmente complementaria con las actividades agrícolas y/o ganaderas tradicionales, y tiene una repercusión positiva no sólo en la conservación de la biodiversidad y el paisaje, sino que además mejoran la rentabilidad de las explotaciones.

La alternativa biológica a los fitosanitarios químicos en la lucha contra plagas son los murciélagos insectívoros y artrópodos depredadores (como algunas especies de escarabajos contra la cochinilla); la restauración de charcas y habilitación de abrevaderos que sirvan de puntos de reproducción de anfibios, reduciría la abundancia de insectos perjudiciales en los agroecosistemas; la protección de cultivos mediante la creación de setos vivos de arbustos autóctonos y la restauración de los tradicionales muros de piedra en seco, para dar cobijo a comadrejas, zorros o garduñas, fieles aliados en la lucha del agricultor contra los micromamíferos, y a zorzales, entre otras muchas especies de aves, para que busquen protección y vigilen nuestros cultivos, pueden mejorar el hábitat de otras especies con un estatus de conservación delicado; esto es, incrementando la biodiversidad asociada al agroecosistema.

Si hablamos además de gestión ganadera y forestal, el uso de ganado menor (ovino y caprino) es un aliado eficaz contra los incendios forestales (intencionados o no) mediante el pastoreo selectivo de brañas y montes, además de ser una herramienta eficaz contra la proliferación de la ‘lecherina’. El ganado mayor (vacuno y equino), por su parte, contribuye significativamente a mantener el paisaje agro-ganadero cantábrico. Y no se debe olvidar el papel que los apicultores, y sus abejas, juegan en la polinización de cultivos y multitud de especies de flora, o del papel que las numerosas cabañas pasiegas pueden jugar como puntos de reproducción de murciélagos.

En Europa, incluidos algunos ejemplos ibéricos, existen ya multitud de casos de cómo estas alianzas para la conservación no sólo repercuten positivamente en la conservación de la biodiversidad y el paisaje, sino que aportan un valor añadido de calidad al producto agro-ganadero, lo que supone un hecho diferencial en el producto final a la hora de ser elegido por el consumidor.

En resumen una alianza entre agricultores, ganaderos y entidades conservacionistas basada en la confianza y el trabajo mutuo, contribuiría notablemente a un modelo de gestión conjunta dirigido a la conservación de la naturaleza y del paisaje, a la mejora de la calidad alimentaria de los productos agro-ganaderos y su respectiva etiqueta diferenciadora que ayude a su comercialización en condiciones ventajosas. Por último, aunque de importancia crucial, potenciará la dignificación y reconocimiento del trabajo del ganadero y del agricultor que, como actores principales del medio rural, son los mayores contribuidores a la conservación de la biodiversidad. Como asociación, estamos en la cambera hacia la custodia de los agroecosistemas.