Comienza la inspección de otoño del Proyecto Ríos

El 1 de octubre comenzamos la campaña de otoño del Proyecto Ríos en Cantabria, que se extenderá hasta el 31 de octubre.

Como en años anteriores ¡y llevamos 10!, os animamos a que cojáis las botas, fichas y demás materiales y os acerquéis a vuestro tramo del río para revisar su estado de salud y comprobar los cambios que se han producido tras el invierno.

Recordad la importancia de enviarnos los resultados de vuestras inspecciones antes de que acabe el plazo, para que podamos hacer el informe anual y dar a conocer la situación de los ecosistemas fluviales cántabros.

Si te interesa participar en este proyecto y aún no tienes un tramo de río asignado, no te preocupes y ponte en contacto con nosotros a través del correo electrónico proyectorios@redcambera.org. Aún estás a tiempo de incorporarte a esta gran red de voluntarios y conseguir que ampliemos nuestro conocimiento en más ríos y arroyos de Cantabria.

2ª jornada formativa sobre desmán ibérico y musgaño patiblanco

El sábado 14 de octubre realizamos la seguda jornada formativa para dar a conocer los pequeños mamíferos que habitan los ríos de Cantabria: el desmán ibérico (Galemys pyrenaicus) y el musgaño patiblanco (Neomys fodiens). El objetivo, además de dar a conocer estas dos especies, buscar la participación del mayor número de personas en el muestreo de ambas especies que estamos organizando para este otoño.

La jornada comenzará a las 10 de la mañana en la escuela de Villar (Hermandad de Campoo de Suso), donde se darán unas nociones básicas sobre las especies, con las que conocer su hábitat y su ecología.

Posteriormente en el río Ijar, se realizará un transecto siguiendo la metodología explicada, y se procedará a la instalación de métodos no invasivos para la detección de ambos mamíferos.

Esta iniciativa se incluye dentro del programa formativo para los voluntarios del Proyecto Ríos, con el que capacitarlos para que realicen los muestreos semestrales del estado de conservación de los ríos de Cantabria.

Cita de septiembre: Sapillo pintojo ibérico

Nuestro protagonista de la cita del mes de septiembre es un pequeño sapo de piel lisa y apariencia estilizada endémico del oeste peninsular. El Sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi).

Este anuro fue observado el sábado pasado en un pequeño canal de la localidad de Reocín de los Molinos, en el municipio de Valdeprado del Río. Su distribución ocupa todo el occidente de la península Ibérica, aunque en nuestra región es poco frecuente. Las citas en Cantabria se encuentran principalmente en la costa, desde Unquera hasta Ajo, en el sur de los valles de Liébana y Cabuérniga y en la zona Campurriana, donde el avistamiento de los compañeros de Cambera añada una nueva cuadrícula.

Lo primero que llama la atención al verlo es el llamativo diseño de su piel, de color pardo con tonos rosáceos y grandes pintas verdes más o menos oscuras. Fijándose más detalladamente se puede observar el romántico detalle de su pupila acorazonada que destaca sobre unos ojos saltones.

Generalmente se encuentra en zonas abiertas con abundante vegetación herbácea que utiliza para ocultarse de sus principales depredadores (aves, culebras de agua y mustélidos) y próximas al agua, donde acudirá para reproducirse a partir del mes de octubre.

Las zonas que elige para aparearse suelen ser masas de agua estancadas de poca entidad y habitualmente temporales: pequeñas charcas y charcos de lluvia, cunetas, prados inundados, etc. En ocasiones puede ocupar las zonas más remansadas y menos profundas de cursos de agua o, incluso, aprovechar medios artificiales como fuentes y canales.

El amplexo tiene lugar en el agua y es de tipo inguinal. Las puestas están formadas por 300-1000 huevos depositados individualmente en el fondo de las masas de agua.

La dieta de este sapillo en su fase adulta se compone básicamente de invertebrados como arañas, insectos, caracoles y lombrices. Por el contrario, los renacuajos ingieren fundamentalmente algas y detritos.

Adelanto del derribo del azud en el río Camesa

Éste es el timelapse que realizamos durante el derribo del azud de Mataporquera, en el que se puede apreciar perfectamente cómo no se vieron afectados ni desplazados los nenúfares amarillos (Nuphar lutea), especie protegida, y cuál es el aspecto del río Camesa en ese punto después de la actuación.
En breve os mostraremos el reportaje completo y detallado de todo el proceso.

Cita de julio: Lirón gris

Este mes compartimos el encuentro con un simpático y discreto roedor nocturno que ocupa el dosel arbóreo de gran parte de los bosques de Cantabria: El lirón gris (Glis glis).

Se trata de un pequeño roedor de 16 cm de longitud (y otro tanto de cola) y 200 g de peso aproximadamente, cuya apariencia recuerda a una ardilla de color gris plateado con el vientre blanco, llamativos ojos negros y nariz rosada.
El lirón gris es una especie de distribución europea, que se extiende desde el tercio norte de la Península Ibérica hasta el río Volga y el norte de Irán. En la Península Ibérica se encuentra limitado a los bosques caducifolios de la Cordillera Cantábrica, Pirineos y Sistema Ibérico donde las temperaturas oscilan entre -14,8°C y 30,3°C, las precipitaciones anuales entre los 524 y 1852 mm. El rango altitudinal varía entre los 50 y 2.000 m de altitud, aunque raras veces sobrepasa los 1.000 m.

Dentro de su área de distribución, puede ocupar cualquier lugar donde encuentre abundante alimento (bosques, jardines, huertas y frutales), aunque se encuentra especialmente cómodo en bosques maduros de haya (Fagus sylvatica), roble (Quercus robur), o avellano (Corylus ssp.).

Aunque no se considera una especie amenazada, la transformación de los bosques para la producción maderera ha mermado en muchos casos el hábitat del lirón gris, al haberse reducido o eliminado especies productoras de frutos y los árboles con oquedades que le sirven de refugio.

El lirón gris, como el resto de parientes de su familia tiene merecida fama de dormilón, pues pasa entre seis y siete meses, de diciembre a mayo, hivernando.

Con la entrada de junio comienza a desperezarse y hacia el mes de julio los combates y persecuciones ente los machos marcan el comienzo de la época de celo, aunque los años en los que la producción de semillas forestales es escasa, una parte importante de la población no llega a entrar en celo. Durante este periodo, que se alarga hasta septiembre, los lirones emiten unos gritos que recuerdan al llanto entrecortado de un bebé.

Los primeros partos tienen lugar a finales de agosto y principios de septiembre, con camadas de 4 a 8 crías que se alimentan de la madre durante un mes. Ocasionalmente la cría y cuidado de la prole se puede hacer también de forma comunal, pero pasado este tiempo, los pequeños lirones grises abren los ojos y comienzan a alimentarse de manera independiente y en apenas dos meses y medio, consiguen almacenar gran cantidad de reservas tanto en sus nidos como en sus cuerpos (llegando a alcanzar los 300 g de peso) para volver al largo letargo en el que caen durante la época desfavorable del invierno.

En invierno, los lirones descansas tranquilos en sus madrigueras construidas con ramucas y musgos en cavidades naturales de los árboles o simplemente semienterados entre las rocas y hojarasca del suelo, consumiendo sus propias reservas y bajando sus constantes vitales hasta una respiración cada 50 minutos y una temperatura corporal de 1ºC.

Estaciones de muestreo en el río Camesa

El pasado viernes día 7 los técnicos de Proyecto Ríos Cantabria comenzaron el muestreo del río Camesa, previo a la demolición del azud ubicado aguas abajo de la cementera de Mataporquera.

Se han establecido seis estaciones de muestreo a lo largo del Camesa, en las que se realizan mediciones periódicas del cauce y su granulometría, antes y después de la demolición del azud con el fin de determinar cómo puede afectar esta acción al propio río.

El año pasado se realizó un censo de poblaciones de nenúfar (Nuphar lutea) y se estima que se verá afectado menos de un 2% de las mismas y se conseguirá mejorar notablemente el remonte de las diferentes especies de peces que habitan en este río una vez haya desaparecido la infraestructura.

Estas acciones se enmarcan dentro del acuerdo de custodia fluvial alcanzado entre Cambera y la Confederación Hidrográfica del Duero, para la conservación y protección efectiva del río Camesa, en los términos municipales de Brañosera (Palencia) y Valdeolea (Cantabria).

Jornada formativa sobre Desmán ibérico y Musgaño patiblanco

El sábado 24 de junio realizamos una actividad formativa para dar a conocer los pequeños mamíferos fluviales, Desmán ibérico y Musgaño patiblanco, que habitan los ríos de Cantabria. El objetivo era dar a conocer su biología, estado de conservación y métodos de detección de estas dos especies y que, con ello, se mejore la toma de datos que los voluntarios del Proyecto Ríos realizan en las cuencas fluviales de Cantabria.

La jornada comenzó a las 10 de la mañana en el ayuntamiento de Ruente, donde Raúl Molleda, naturalista de la Asociación Mur, y Tomás González de Cambera, dieron unas nociones básicas sobre las especies, con las que conocer su hábitat y su ecología.

Posteriormente en el arroyo Monte Aa, se realizó un transecto siguiento la metodología explicada, y se procedió a la instalación de métodos no invasivos para la detección de ambos mamíferos.

Esta iniciativa se incluye dentro del programa formativo para los voluntarios del Proyecto Ríos, con el que capacitarlos para que realicen los muestreos semestrales del estado de conservación de los ríos de Cantabria.

Custodia fluvial: Localización de estaciones de muestreo para el seguimiento de la evolución del cauce del río Camesa

El pasado viernes 16 de junio continuamos con acciones de custodia fluvial en el río Camesa con el objetivo de la mejorar su conectividad fluvial.

Iniciamos con ello el seguimiento previo al derribo del azud, aguas abajo de Mataporquera (Cantabria), con el que estimar los cambios sedimentarios y la variación de la estructura del cauce. Para ello georreferenciamos 6 estaciones de control, donde estimar la variación de las condiciones sedimentarias, las modificaciones de la morfología del cauce y la estimación de la agradación o degradación del cauce. Este seguimiento se completará en varias fases a lo largo del año.

Para el derribo del azud existe un compromiso firme de actuación, entre la Confederación Hidrográfica del Duero y la Dirección General de Medio Natural de Cantabria, y en la que Cambera a través del acuerdo de custodia fluvial, realizará una serie de seguimientos de la evolución geomorfológica del río, complementada con una fase de información ciudadana.